Sigue nuestras redes sociales

Estatal

¿Por qué Sinaloa es uno de los estados con más contagios por Covid-19 en México?

Por Fidel Ibarra López

Hasta el momento que se escriben estas líneas, Sinaloa es el cuarto estado con el mayor número de contagios en México (865) y el cuarto estado con más número de muertos (139). Ocupa también el sexto lugar en la tasa de incidencia -el número de casos confirmados por cada 100 mil habitantes- con el 27.4%. Asimismo, después de Tijuana, Culiacán es el segundo municipio con más muertes por Covid-19 en México, con 101 defunciones (El Universal, 1 de mayo del 2020). Y la pregunta es ¿por qué? ¿Cómo es que llegamos a estas cifras? En otro momento nos hemos ocupado en este espacio de responder estas interrogantes. No obstante, para el caso del presente escrito nos interesa detenernos en un aspecto en concreto que ha abonado a la situación que se vive en Sinaloa con la pandemia del Covid-19. Y para tal efecto, empiezo con lo siguiente:

El 30 de abril, como seguramente a usted también le ocurrió amable lector, me compartieron a través de redes sociales un conjunto de videos donde se podía observar largas filas de personas para comprar una pizza o un pastel para llevar a sus casas y festejar con ello el día del niño. Los hechos ocurrieron en Culiacán -aunque también aquí en Mazatlán se presentó ese fenómeno-. Las autoridades eufemísticamente señalaron que los ciudadanos habían roto los protocolos -el confinamiento y la sana distancia-. Pero esa expresión traslada la responsabilidad a los ciudadanos solamente y exime al gobierno de falta alguna. El no actuar también es un modo de actuación. ¿O no?

Frenesí por pizzas, rompen cuarentena del Covid-19 para conseguir ...

Sin embargo, centrémonos en la parte de los ciudadanos. ¿Se rompieron los protocolos para festejar a los niños? Los protocolos se han roto de manera reiterada durante todos estos días que lleva el confinamiento. Lo de ayer se hizo visible porque implicó concentraciones en varios lugares; pero se ha presentando en todo este tiempo. De hecho, de acuerdo con una información de Iniciativa Sinaloa, de las 10 colonias con más casos de Covid-19 en Culiacán, 7 de ellas se hallan entre las 30 zonas con más número de reportes al 911 por denuncia de fiestas. Lo anterior nos lleva a esta otra interrogante: ¿por qué los ciudadanos en Culiacán llegan a presentar este patrón de conducta considerando los números de contagios y de muertes que ha acarreado la pandemia en esa ciudad?

Una respuesta recurrente que he leído en redes sociales es que a la población no le importa el tema de la pandemia -lo digo en términos suaves-. Pero la respuesta se queda corta. El tema es más de fondo -y tampoco se agota con un artículo como el que aquí se presenta-. Me explico: Por muchos años en Sinaloa se ha vivido en un estado anómico. El respeto a las leyes, a las reglas ha sido una materia ajena a la idiosincrasia del sinaloense. Y el confinamiento implica entre otras cosas, un control sobre el sujeto. Y para una sociedad que no se ha educado en el respeto a las normas, es difícil que lo pueda llevar a cabo. Lo del día del niño se puede leer más bien como una condición natural de un pueblo que ha hecho de la transgresión de la norma un principio cultural. La cultura pesa y mucho en la conducta del sujeto. Y ayer quedó de manifiesto, pese a que estamos ante la emergencia de una pandemia.

Así, ante la pregunta que da titulo a este artículo, ¿Por qué Sinaloa es uno de los estados con más contagios por Covid-19 en México?Una respuesta tiene que ver con el marco cultural del sinaloense. Por décadas el estado ha vivido en la transgresión de las reglas producto de la violencia que se ha vivido en el estado. Y esa condición se ha institucionalizado en los individuos. Si ha sido difícil sostener un marco de convivencia social en todos estos años de violencia que se han vivido en Sinaloa, ahora que se requiere un alto nivel de conciencia cívica para enfrentar una pandemia del nivel del Covid-19, entonces la tarea es titánica para las autoridades. No se puede pedir a la sociedad una conciencia cívica ahí donde el Estado ha abandonado por muchos años la formación cívica de los individuos.

La pandemia diluye la alegría por el Día del Niño en Mazatlán | EL ...

Ahora bien, tras los hechos del 30 de abril, algunos actores políticos exigen que se aplique mano dura por parte de las autoridades para evitar que esto mismo se presente el 10 de mayo. Y se entiende: es la salida más sencilla de proponer si se observa que por cuenta propia los ciudadanos no respetan las normas que indican las autoridades. La pregunta es: ¿en realidad se puede evitar que los ciudadanos en Culiacán no repitan lo que ocurrió el 30 de abril? Al inicio del artículo señalaba que el tema es de fondo, y en efecto lo es, debido a que el tema nos traslada hasta un asunto de hacer valer el estado de derecho. Un tema nada sencillo para una ciudad como Culiacán.

Lo anterior nos lleva a este otro punto: si los ciudadanos no respetan los protocolos y siguen saliendo a la calle sin protección, al mismo tiempo que realizan fiestas -reuniones- en sus casas. Y si las autoridades -sobre todo el gobierno municipal de Culiacán-no hacen algo para detener ese patrón de conducta, entonces a qué escenario nos conduce esta situación: a un escenario donde la pandemia no amaina en contagios -ni en muertes-, simplemente porque estamos ante una sociedad anómica. El respeto a las reglas no está en el ADN del sinaloense.

El gobierno federal a través del Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha señalado que la confianza en que la curva del número de contagios se pueda reducir -achatar- es a través de las medidas de la sana distancia y el confinamiento de las personas en sus casas.

Esa confianza no opera para el caso de Sinaloa. Acá el pasado anómico que nos precede pesa y bastante, en la conducta de los individuos. Así es difícil salir delante de una pandemia como la que estamos enfrentando.

Estatal

El PRI deja solo a Mario Zamora

Por Fidel Ibarra López

¿Por qué decide impugnar los resultados electorales Mario Zamora? ¿Por qué decide dar ese paso cuando él mismo reconoció el triunfo de Rubén Rocha Moya el mismo 6 de junio? La dirigente estatal del PRI, Cinthia Valenzuela Langarica, se deslindó de esa decisión, y señaló que esa decisión fue obra por entero de Mario Zamora y su equipo jurídico y que la impugnación fue firmada por un abogado designado por el Comité Ejecutivo Nacional del CEN priista. (Enfoque Informativo, 18 de junio del 2021).

¿Qué se desprende de lo anterior? Lo evidente: que el PRI estatal deja solo al candidato que abanderó. Y para tal efecto, arguyen la siguiente justificación: que, a partir del 7 de junio, “el PRI decidió comenzar una nueva historia, y desde el lugar que los colocó la democracia por medio del voto ciudadano, empezaron a trabajar y mantenerse activos” (Ibíd.). Esta declaración se ajusta por completo a lo políticamente correcto. Y refleja la condición histórica del PRI: el pragmatismo. La verdadera ideología del partido octogenario. Y esa condición pragmática no puede cambiarla ningún actor político al interior del PRI, aún y cuando ese actor político haya sido el candidato a gobernador del propio partido.

Regresemos a la interrogante inicial: si la decisión de impugnar correspondió a Mario Zamora, ¿por qué decide dar ese paso el todavía Senador de la República? El PRI tiene una justificación política para no seguirlo: la diferencia que hay en el resultado electoral –de poco más del 24%-. ¿Pero cuál es la justificación de Mario Zamora? La justificación que ha argüido es que busca que se plasme legalmente la situación de violencia que se vivió el día de las elecciones. ¿Por qué? “Para poder ver a la cara –señala- a sus compañeros de partido, a la gente que creyó en la coalición…” (Noroeste, 19 de junio del 2021). ¿Y qué dicen algunos de esos mismos compañeros de partido que señala Mario Zamora? Que las condiciones de violencia se viven en todos los procesos electorales en Sinaloa.

¿Qué se tiene entonces en el PRI sinaloense? Dos posiciones contrapuestas: El discurso de la clase política va en el sentido de “darle la vuelta a la página”; pero quien habla de eso es aquel que quedó con una posición política de poder –por ejemplo, el futuro coordinador de la bancada priista en el Congreso Local, Ricardo Madrid Pérez (Noroeste, 18 de junio del 2021)-; pero para Mario Zamora –y su entorno-, la página todavía sigue abierta.

Agrego lo siguiente: la clase política priista sinaloense busca tender puentes con el nuevo gobierno en aras de mantenerse en el escenario. Sobre todo, cuando van a enfrentar una condición política donde ni siquiera van a ser factor de contrapeso político al gobierno del estado –ni desde los municipios, dado que no ganaron ninguna presidencia municipal; ni desde el Congreso del Estado, dado que van a contar con 8 diputados solamente-. En ese sentido, el objetivo del PRI en Sinaloa es sobrevivir políticamente en estos tres años que vienen, y para tal efecto no ven conveniente tener en contra al próximo gobernador del estado. Y menos con el peso político que va a tener Rocha Moya.

¿Y Mario Zamora? La imagen que está mostrando ante sus correligionarios de partido, es que todavía no digiere la derrota. Una posición políticamente incorrecta, de acuerdo con el librito del priista. Y, por eso mismo, lo dejan solo.

En cierta forma, la impugnación de Mario Zamora fue muy útil para la clase política priista, porque les permitió apresurarse para mostrar el apoyo a Rocha Moya. ¿O no?

A manera de colofón: ¿en cuál de las dos posiciones se situará el gobernador Quirino Ordaz Coppel? Esta pregunta es de suma pertinente, debido a que puede ser un factor que explique la posición que ha asumido el PRI ante la impugnación que ha emprendido Mario Zamora. ¿O no?

Continuar leyendo

Estatal

El fracaso del PRI en Sinaloa

Por Fidel Ibarra López

El día ayer, Jesús Valdés anunció su renuncia a la dirigencia estatal del PRI ante los resultados de la elección del 6 de junio. Una decisión pertinente ante la magnitud de los resultados: el PRI perdió la gubernatura, la mayoría de los Ayuntamientos, todos los distritos locales y federales. No quedó un ápice territorial con el cual el PRI pueda emprender la lucha política contra Morena y el PAS en los próximos años. Lo único que tendrá el priismo van a ser algunos diputados en el Congreso Local por la vía plurinominal; así como algunos regidores por la misma vía en los Ayuntamientos; esto es, lo que tendrá es un escenario de un “partido chico” en el estado. De ese nivel fue el golpe al PRI sinaloense.

Ahora bien, ¿Jesús Valdés fue el responsable directo de este fracaso electoral? Un proceso en donde se involucran un conjunto de macro decisiones, no puede ser responsabilidad de una sola persona. Al contrario, involucra a un conjunto de actores políticos. ¿A quién? A aquellos que tomaron las decisiones estratégicas para organizar la campaña. Ahí están los responsables. ¿Y de qué decisiones se habla? De decisiones torales como el caso de la política de alianzas, la selección de los candidatos, hasta la articulación y organización de la estructura política para defender el voto el día de las elecciones.

Detengámonos en las dos variables que se señalan: ¿se equivocó el PRI en la política de alianzas en Sinaloa? Como es de dominio público, el PRI replicó en el estado lo que ya se había decidido a nivel nacional, la alianza con el PAN y el PRD. Una alianza política se realiza para sumar votos, pero también para construir una imagen ganadora. Como lo hemos señalado en este espacio, la alianza prianista conjuntó votos, pero restó en imagen. La alianza no fue bien recibida en las urnas. Y no lo fue, porque –y aquí me remito al ámbito nacional-, la alianza prianista no logró articular un proyecto alternativo al proyecto Obradorista. El proyecto era uno: arrebatarle el poder a Morena. ¿Para qué? La respuesta a esta pregunta implica un proyecto político de nación, y no lograron articularlo. Esa condición bajó a los estados. Y la percepción que se generó –a ras de piso- era que la lucha política de la alianza prianista era simple y llanamente, una lucha del “poder por el poder”. Dicho, en otros términos, tanto el PRI como el PAN olvidaron que en la política también cuenta la lucha en el marco de las ideas. Obviaron este aspecto, y la alianza prianista entró a la batalla del 6 de junio como una alianza “hueca” en ideas. Le apostaron todo a la estructura electoral, y no les alcanzó, fracasaron.

En el marco estatal, la alianza del PRI con el PAN y el PRD no era, desde el principio, una alianza estratégica. Era de sobra conocido, la debilidad –estructural- del PAN y del PRD. En ese sentido, era una alianza más para la percepción pública que para la lucha político-electoral. Y los resultados así lo expresan en cuanto a los votos que aportaron tanto el PAN como el PRD en los municipios donde fueron en coalición con el PRI.

En lo referente al candidato, ¿fue buena apuesta por parte del PRI la candidatura de Mario Zamora? La pregunta debe vincularse a esta otra: ¿la candidatura de Zamora unió o partió al PRI sinaloense? La pregunta es más que pertinente, por lo siguiente: el discurso reiterado de la élite priista que acompañó en el ejercicio del poder a Quirino Ordaz Coppel, señalaba una y otra vez, que la fortaleza del PRI sinaloense residía en el buen gobierno de Ordaz Coppel. Llegaron las campañas, y el candidato a gobernador no recurrió a esa supuesta fortaleza en ningún momento de la campaña. Al contrario, en su discurso hablaba de “transformar a Sinaloa”, como si fuese un candidato de oposición que pretendía sustituir al gobierno en turno. En ese sentido, ¿de qué le sirvió al priismo contar con un gobernador del propio partido? De poco o de nada. La candidatura de Mario Zamora desarmó toda la estrategia del gobernador Quirino Ordaz Coppel, éste no pudo imponer a su candidato a la gubernatura, ni tampoco a sus candidatos en los Ayuntamientos, y bajo esas condiciones dudo que le haya apostado a la candidatura de Mario Zamora.

En el Palenque de la Feria Ganadera! Con multitudinario evento, Mario  Zamora cierra campaña | Línea Directa

Ahora viene lo más difícil para el PRI: las elecciones del 6 de junio significaron un golpe brutal para el otrora partido hegemónico en el estado. Más brutal incluso, que las elecciones del 2 de julio del 2018. ¿Por qué? Porque como se señala líneas arriba, el PRI no obtuvo ningún espacio de poder. Después del 2 de julio del 2018, varios candidatos que resultaron perdedores en las elecciones, encontraron refugio en el gobierno del estado; pero ahora no hay nada. Ningún espacio para sobrevivir políticamente. Y bajo esas condiciones, es muy difícil emprender la reconstrucción del partido, ante el escenario árido con el que se va a contar después del 1 de noviembre.

Algunos priistas han hecho un llamado para definir el “rumbo del partido”, tras los resultados del 6 de junio. Un llamado entendible, pero a destiempo. El momento era el 2018. En ese tiempo, la dirigencia nacional del partido prefirió simular en torno a la “renovación del partido”. Y ahora pagan los costos.

Ahora el tema no es la renovación, sino la sobrevivencia política. ¿Por qué? Porque el PRI en Sinaloa pasó de ser el “partido en el poder” a la tercera fuerza política. Donde incluso, no será requerido para garantizar la gobernabilidad en el estado, porque Morena y el PAS tendrán las condiciones suficientes para garantizar por cuenta propia, esa facultad.

Y esa es la condición más aguda en el escenario priista: un partido puede sufrir una derrota electoral parcial en una elección, puesto que la derrota en algunos espacios se compensa con la victoria obtenida en otros lugares. Y con ello, se mantiene como un partido necesario para la élite que alcanzó el poder, porque se requiere garantizar la gobernabilidad política. No es el caso en esta ocasión. La derrota del PRI fue total y, por ende, no es necesario incluso, para garantizar la gobernabilidad en el estado.

En palabras del politólogo italiano, Giovanni Sartori, el PRI se quedó sin ninguna posibilidad de “chantaje”. Y sin esa condición, un partido deja de ser relevante para el ejercicio del poder. Pero, además, deja de ser relevante incluso para la militancia. Fue lo que le ocurrió al PAN en Sinaloa, por ejemplo: ante la imposibilidad de volver a ser gobierno, los panistas empezaron a abandonar el partido. Y ahora los vemos en Morena y en el PAS. ¿Será ese el destino del PRI en Sinaloa? Es posible.

Estas son las condiciones del PRI en el estado. Y si alguien pretende emprender la reconstrucción del partido, tendrá que hacerlo en serio… y sin maquillaje, como señalan algunos priistas.

Continuar leyendo

Estatal

El falso respaldo del PT a Mario Zamora

Por Fidel Ibarra López

Los candidatos a la gubernatura cerraron campaña y ahora resta solamente, el día de la elección. Y llegado a este punto, queda observar entonces, con qué fuerza terminan los candidatos de cara al 6 de junio. De entrada, se debe señalar que la campaña orbitó en torno a los candidatos de las dos coaliciones: Rubén Rocha Moya y Mario Zamora. Tan es así, que dos de los candidatos a la gubernatura, el candidato del Verde y la candidata del PT, terminaron declinando por ambos candidatos. Y para el caso del presente artículo, centramos la atención precisamente en este aspecto. ¿Qué tan real es el respaldo, no de los candidatos que declinan, sino de los partidos que los respaldan, a los candidatos Rubén Rocha Moya y Mario Zamora?

De entrada, se debe señalar que la declinación de los candidatos del Verde y del PT, es parte del juego táctico y estratégico que se tiene en una campaña electoral. Y tiene dos propósitos en ese marco: impactar mediáticamente a la imagen de la campaña del candidato que se va a respaldar y sumar votos el día de la elección. El riesgo está en que, al final del día, la declinación se quede en lo mediático solamente, porque no abonan votos a la campaña. Y aquí está el quid de la cuestión: ¿le va a aportar votos el Verde a Rubén Rocha Moya y el PT a Mario Zamora? Si se observa, la interrogante se traslada a los partidos, porque son estos los que ponen a funcionar la base electoral con que cuentan, a favor de la estrategia que han planificado. Lo cual nos lleva a una segunda pregunta: ¿está en la estrategia del Verde el respaldo a Rubén Rocha Moya? Por completo. El movimiento del partido fue directo hacia ese propósito: no solamente el respaldo se manifestó a favor del candidato a gobernador, sino al mismo tiempo, algunos candidatos del Verde a las presidencias municipales han declinado a favor de los candidatos de Morena. Y los que se mantienen en la contienda, sostienen el apoyo a Rocha Moya. En ese sentido, el respaldo ha sido directo y sin cortapisas.

¿Y en el caso del PT? Mario Zamora –como indica el librito-, presentó con bombo y platillo, que un candidato a la gubernatura declinaba a su favor. Sin embargo, para este caso: ¿el respaldo de la candidata petista Gloria González representa, al mismo tiempo, el respaldo del partido? Si se compara con lo que ocurrió con el Verde, la respuesta es NO. Y eso queda manifiesto con los candidatos a las presidencias municipales: el candidato del PT en Ahome, el de Navolato y el de Escuinapa, por poner un ejemplo, apoyan a Rocha Moya.

Bueno, hasta Fernández Noroña a través de sus redes sociales manifestó el apoyo del partido a favor de Rocha Moya.

¿Qué significa entonces el respaldo de Gloria González a Mario Zamora? Un respaldo mediático. Abajo, no hay tal respaldo del partido. La candidata se fue sola en esa decisión. Y lo que generó solamente es que se acelerara –abajo- el apoyo del PT a la candidatura de Rocha Moya.

En ese sentido, el respaldo del PT a Mario Zamora, es un falso respaldo. Y es falso, porque no se va a manifestar en las urnas el 6 de junio.

Al menos, eso es lo que indica la evidencia empírica.

Al tiempo…

Continuar leyendo

Lo Relevante