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Nacional

El fracaso de la alianza prianista en las elecciones del 6 de junio

Por Fidel Ibarra López

La atención de los medios opositores al presidente, se centró en la derrota de Morena en 7 alcaldías de la Ciudad de México, así como en el hecho de que López Obrador no alcanzó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Y se entiende. Con esa narrativa se pretende ocultar el fracaso brutal de la alianza prianista. Alianza que fue orquestada al más alto nivel del poder económico y que fue auspiciada desde distintos frentes informativos; pero a la hora cero, topó con pared en las urnas: de las 15 gubernaturas que estaban en juego, el PAN pudo mantener Chihuahua y Querétaro. Y el PRI perdió las 10 gubernaturas donde mantenía el poder. Bajo estas condiciones, el PAN territorialmente mantiene el poder en 8 gubernaturas, y el PRI solamente en 4. Mientras que Morena amplía el poder en 17 estados de la república.

En el caso de la Cámara de Diputados, para la próxima legislatura Morena tendrá en total 200 diputados –122 de mayoría relativa y 78 de representación proporcional-; mientras que el PT, tendrá 33 diputados; y el Verde, 42. Si se mantiene la alianza legislativa, Morena y sus aliados tendrán la mayoría absoluta en la Cámara, mayoría con la cual podrán aprobar el presupuesto y, si es el caso, reformar alguna ley secundaria. Se arguye en los medios de comunicación que Morena se estancó en esta elección, porque no alcanzó la mayoría calificada y, por ende, no podrán realizar modificaciones a la Constitución. Pero esa supuesta mayoría calificada –como lo han señalado los propios morenistas- el partido Vino Tinto no la tenía en la pasada legislatura. La alcanzó a través de una alianza legislativa con el Verde; pero no era producto del resultado de las urnas. Lo cual no significa que no haya habido una disminución de votación en la elección de diputados federales; pero esa caída en la votación, si se revisan los números históricos, es la caída más baja –solamente del 17.1%- con respecto a los resultados que se presentaron en las elecciones intermedias de Zedillo para acá: con Zedillo, la caída fue del 32.8% en 1997, con respecto a la elección de 1994; con Fox, fue 34.8% en el 2003, con respecto a la elección del 2000; con Calderón, fue de 29.6% en el 2009, con respecto a la elección del 2006; y con Peña Nieto, la caída fue del 30.5% en el 2015, con respecto a la elección del 2012.

Visto así, el supuesto retroceso o estancamiento de Morena, no es tal. Es verdad que perdió en la Ciudad de México; sin embargo, en términos territoriales, el presidente López Obrador se agenció un “triunfo arrollador” el pasado 6 de junio. Sus adversarios podrán asegurar que “detuvieron al monstruo de Palacio Nacional –como lo señaló el líder nacional del PRD, Jesús Zambrano-. No obstante, en los hechos se tiene lo siguiente: territorialmente, Morena avanzó de forma brutal con el triunfo en las 11 gubernaturas y con la mayoría en 17 Congresos Locales en los estados donde gobierna la oposición –como el caso de Tamaulipas-. Y con ese avance, se observa de suma complejo para la oposición las elecciones presidenciales en el 2024.

¿Qué sí se tiene? Un fracaso brutal de la alianza del PRI, el PAN y el PRD. Esa es la realidad de la alianza, no el discurso triunfalista que pretenden situar en los medios de comunicación. En palabras del senador panista, Gustavo Madero, “es un autoengaño pensar que se le ganó a Morena”. Y agrega: “Lo que no nos atrevemos a reconocer es que Morena y sus aliados mantienen la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados, en el Senado y en las legislaturas locales. La alianza PAN-PRI-PRD sólo logró quitarle 34 de los 218 distritos que obtuvo Morena en el 2018. Nuestro objetivo real: ‘crear una nueva mayoría opositora’ no se logró. Morena sigue siendo mayoría y el partido con mayores preferencias a nivel nacional” (Sinembargo.com, 9 de junio del 2021).

El discurso del senador Madero es el justo y adecuado: la alianza prianista fracasó. Y no sólo la clase política, sino todos los actores que coadyuvaron a conformarla. Y la pregunta obligada es: ¿qué sigue para el Prianismo? Jesús Zambrano adelantó, ante los medios de comunicación, que irán nuevamente en alianza para el 2024. Una declaración que empata bien con el discurso triunfalista que se ha planteado ante los medios de comunicación; pero en una valoración objetiva, la oposición –aún con alianza- no tiene nada qué hacer en el 2024. La oposición, está a años luz, como señala el senador Madero, de ser oposición a López Obrador: electoralmente, está descabezada; y en términos políticos, no tiene un proyecto político alternativo al proyecto Obradorista. Y lo peor: tampoco tiene quien lo encabece.

En ese sentido, el riesgo real para Morena en el 2024, está al interior del propio partido. No en la oposición.

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Nacional

Esta noche, la ‘Luna de Sangre’ iluminará el cielo del país

– Este miércoles, la Luna parecerá más grande, brillante y con tonos de colores distintos de lo normal, en lo que será una de las lunas llenas más hermosas de todo el año.

CIUDAD DE MÉXICO, México — Hoy miércoles 20 de octubre el cielo brillará de más, esto será porque va a llegar la ‘Luna de Sangre’, un fenómeno astronómico que no te puedes perder.

Recuerda que esta noche habrá luna llena, mucho más brillante y más hermosa que nunca, además será visible a su máximo esplendor.

Aunque el término ‘Luna de Sangre’ suele usarse cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando una sombra que oscurece nuestro satélite durante un eclipse, en el caso de la luna llena de este miércoles, adquiere este nombre por el tono rojizo que lucen las lunas llenas de este mes debido a las partículas de polvo, humo o niebla que hay en el cielo.

Esta noche, parecerá que la Luna es más grande y brillante de lo normal, en lo que será una de las lunas llenas más hermosas de todo el año.

Para que disfrutes a su máximo esplendor no olvides que será mejor voltear al cielo cuando el sol se esté metiendo, la postal que verás será inolvidable.

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Nacional

Lobo gris escapa de parque en Tenancingo; autoridades agilizan su búsqueda

– La Secretaría del Medio Ambiente detalló que el lobo se escapó de un albergue provisional donde fue llevado ante labores de remodelación que se realizaban en su hogar habitual situado dentro del parque.

TENANCINGO, Estado de México — Autoridades del Gobierno del Estado de México y comuneros del municipio de Tenancingo iniciaron la búsqueda de un lobo gris mexicano que se escapó de un parque estatal.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente, la búsqueda está coordinada por la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna, Probosque, autoridades locales de Tenancingo y comuneros.

El ejemplar se escapó del Parque Estatal Hermenegildo Galeana, por lo que se implementó un operativo intensivo en las inmediaciones de la zona boscosa del inmueble.

La Comisión que coordina los recorridos de búsqueda informó que participan más de 30 elementos entre guarda parques, médicos veterinarios y personal de apoyo de la Cepanaf, con el objetivo de capturarlo sano y preservar la vida del ejemplar.

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Nacional

Un fantasma recorre a Morena: el fantasma de la ruptura

Por Fidel Ibarra López

Parto de la siguiente premisa: el riesgo de que Morena no retenga el poder presidencial en el 2024, depende de que no se mantenga la unidad interna en el partido. Y hay riesgos importantes de que esto último no se alcance. ¿Por qué? Por lo siguiente: el alfil del presidente –de eso ya no hay duda- es Claudia Sheinbaum. ¿Y por qué lo es? Porque con ella, el presidente puede mantener –como proyecto de gobierno- la continuidad de la Cuarta Transformación. Pero, sobre todo, con ella el presidente puede seguir moviendo los hilos del poder en el país. Este es el punto clave: el presidente ha declarado una y otra vez –ante las acusaciones de sus adversarios de que pretende perpetuarse en el poder-, que no se va a reelegir y que, terminando su gobierno se irá a su rancho y una vez ahí, no participará más en la vida pública del país. Particularmente no lo creo. Un hombre que ha vivido toda su vida de la política, es difícil que se desprenda de ella. López Obrador fue, es y será un hombre vinculado al poder. Y la vía para hacerlo es Claudia Sheinbaum.

El problema radica en que lo siguiente: en Morena se tienen a dos actores políticos experimentados que han declarado que van por la candidatura presidencial por parte de Morena. Y esos actores son Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard. Ambos políticos no son cartas del presidente, porque ninguno de los dos garantiza la continuidad de la 4T. Ni los intereses del presidente López Obrador. Y, por ende, en ellos reside la vía de la ruptura en el partido vino tinto si persiste la tentativa del presidente de imponer a Sheinbaum como candidata.

Ahora bien, ¿tiene posibilidades –reales- el presidente López Obrador de imponer a la Jefa de Gobierno como candidata de Morena? Depende, por un lado, de la correlación de fuerzas al interior del partido. Y esa correlación de fuerzas pasa por dos factores: la posición de los gobernadores morenistas y el resultado de las elecciones a gobernador en el 2022. En el próximo año se disputan 6 gubernaturas –Aguascalientes, Durango, Oaxaca, Tamaulipas, Hidalgo y Quintana Roo- donde Morena tiene posibilidades de ganar en 4 o 5 estados-. Actualmente, Morena cuenta con 15 gobernadores, si se suman 4 o 5, estaríamos hablando de 19 o 20 gobernadores que podrían respaldar al candidato morenista. La pregunta es: ¿respaldarían al candidato del presidente o respaldarían al candidato que a su juicio tienen más posibilidades de ganar la elección? Aquí se tiene un punto de suma relevante: Sheinbaum, Monreal y Ebrard adolecen de una debilidad: no conectan con la base. Y en ese plano, requieren del respaldo de Obrador para fortalecer su candidatura. En ese sentido, la condición de “candidato con posibilidades de ganar la elección”, pasa por el respaldo del presidente. Y ese factor puede condicionar, a su vez, el respaldo político de los gobernadores.

Por otro lado, se debe señalar lo siguiente: en el sexenio del presidente López Obrador sucumbió un poder y emergió otro. ¿Cuáles? Sucumbió el poder económico de los grandes empresarios. Ahora estos no tienen el peso político de sexenios anteriores, por ende, no son un factor que defina las posibilidades políticas de tal o cual candidato; pero en este sexenio emergió el poder de los militares. Y estos sí van a tener un peso determinante a la hora cero. ¿Por qué? Porque ahora los militares –sobre todo la élite militar- tienen intereses –y muy altos-. Y no van a permitir que se los arrebaten en el próximo gobierno. ¿Qué intereses? Como es de dominio público, el presidente ha puesto en manos de los militares –en lugar de la iniciativa privada-, la obra pública de las obras más importantes del sexenio: la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, la construcción del Tren Maya y la construcción de cientos de sucursales bancarias estatales (BBC, 1 de diciembre del 2020). Pero no sólo les delegó la obra pública, sino también las concesiones. La compañía Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, S.A. de C.V. –de acuerdo con el sitio Contralínea-, recibió la concesión por 50 años para construir, administrar, operar y explotar el aeropuerto Felipe Ángeles. La empresa –según lo expone el medio antes señalado-, tiene una participación estatal mayoritariamente y es representada por el general de brigada del Estado Mayor René Trujillo Miranda. Lo anterior puede ser consultado en el Diario Oficial de la Federación, ahí se hace constar de la concesión que se les otorga a los militares. (DOF: 15/10/2021). Y lo mismo ocurrirá con el Tren Maya. Este va a ser usufructuado por los militares. Ni un peso de los ingresos que genere ese transporte caerá en las arcas del Estado, sino en las cuentas bancarias de los militares. A esto último se le podría sumar el control de los puertos y aduanas por parte de la Marina. Con ese poder, sería iluso pensar que, en la elección del candidato presidencial los militares no tengan voz –e incluso voto-. Tienen razones –y muy poderosas- para intervenir.

Ahora bien, ¿hacia dónde podría inclinarse la élite castrense? Hacia el candidato que defina el presidente López Obrador. ¿Por qué? Porque es el candidato que garantizaría la continuidad del statu quo que ha creado López Obrador. Así, ante la pregunta: ¿qué posibilidades tiene el presidente López Obrador de imponer a Claudia Sheinbaum como candidata a la presidencia? Y la respuesta es, bastantes. No obstante, el cumplimiento de ese objetivo político del presidente rompería la unidad interna en Morena. En ese sentido, el riesgo de la ruptura en el partido vino tinto reside directamente en Palacio Nacional. En ningún otro lugar. Porque ni Ebrard ni mucho menos Monreal, avalarían la decisión del presidente. Y buscarían otro escenario en otros partidos políticos. Hasta el momento no lo dicen, pero si la decisión presidencial se consuma, ese es el movimiento que van a realizar.

Termino con lo siguiente: he leído a algunos analistas que afirman que el Obradorismo se va a mantener por lo menos otro sexenio con Sheinbaum o Ebrard en la presidencia. Y que, con ambos, la presidencia sería menos beligerante: se despolarizará lo que se polarizó y se tenderán puentes para encontrar zonas de entendimiento. ¿La razón? Sheinbaum y Ebrard son funcionarios públicos, antes que ideólogos. Lo cual conlleva que ambos estarían procurando el ejercicio del poder para dar resultados, antes que plantear un ejercicio del poder que privilegie la ideología. ¿Es así? Parcialmente. La única Obradorista es Sheinbaum, no Ebrard. Por otro lado, es correcto cuando se afirma que ambos son funcionarios públicos, antes que ideólogos. Y, en efecto, procurarían los resultados antes que la ideología –más en el caso de Ebrard-.  Sin embargo, hay una diferencia sustantiva: Sheinbaum garantizaría el statu quo creado por López Obrador. Y, además, se profundizaría el marco de “transformación” que encabezó el presidente. Ebrard, no. Y por eso no es la carta del presidente.

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