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Nacional

¿Diálogo con la oposición?

Por Fidel Ibarra López

El ahora Diputado Federal electo por Acción Nacional, Santiago Creel Miranda, lanza a través de sus redes sociales una convocatoria a López Obrador para establecer un diálogo “franco, sin mentiras ni hipocresías” con la oposición. ¿La justificación? El presidente tiene tres años sin dialogar con la oposición. Y agrega: “se quiere que los últimos tres años de su gobierno sean exitosos en los grandes temas nacionales”. Y se asegura, que la convocatoria no es “retórica”, sino una convocatoria directa.

¿Qué se desprende de lo anterior? Es verdad que en lo que va del gobierno de López Obrador, este no ha dialogado con la oposición. Sin embargo, se debe señalar también que el PAN tampoco ha mostrado disposición para ese diálogo. Al contrario, su estrategia desde el inicio fue capitalizar “electoralmente” el descontento social que generó el gobierno de López Obrador en algunas capas de la sociedad. Y bajo esa estrategia, no era pertinente el “acercamiento al presidente”. Por tanto, el PAN mantuvo una crítica sistemática al presidente y a Morena. ¿Resultado? Logró constituirse como la única oposición real al presidente. Así fue percibido el partido por la sociedad. Sin embargo, se equivocó al hacer alianzas con el PRI. Y el resultado ya lo conocemos todos.

Ahora bien, ¿por qué ahora extiende la mano el PAN a través de un actor clave como Santiago Creel? Planteo la interrogante en esos términos, porque no me parece que el movimiento de Creel sea a título personal. Ese es un movimiento táctico del partido. Creel tiene una imagen de conciliador al interior del panismo, de un político proclive a la construcción de acuerdos, por eso es él la vía para extender la mano al presidente.

Pero, insisto, ¿por qué extiende la mano el PAN? ¿En realidad quiere llegar a acuerdos con el presidente López Obrador? Desde nuestra perspectiva, es un movimiento táctico del PAN en función de la posición que está asumiendo el PRI. Este último ha derramado la “bilis” de los panistas al mostrar su disposición a llegar a acuerdos con el presidente. Con ello “rompió” la posibilidad de mantener unida la posición de la alianza prianista en la Cámara de Diputados, tal como se había dicho que sería. En ese sentido, si el PRI llega a acuerdos con López Obrador, el PAN quedaría a la deriva porque no se requeriría para la gobernabilidad, ni para los cambios legislativos que pretende el presidente a la Constitución. En ese escenario, el PAN decide dar un paso al frente y mostrar una postura de diálogo “por el bien del país”. No es ese el tema de fondo. Se ven obligados a hacerlo, por la posición del PRI.

Hago un paréntesis para señalar lo siguiente: ¿para qué sirvió entonces la alianza prianista? Para revitalizar la posición del PRI frente al presidente. Y eso se lo debe el PRI al PAN. El tricolor acompañó al PAN hasta donde le convenía (las elecciones). De ahí en adelante, lo dejó solo. ¿La razón? Una, porque es la naturaleza de los priistas. Es parte de su ADN político. Y dos, porque el PRI se juega su sobrevivencia política. Y no tendrán ningún empacho en ser el “partido bisagra” del presidente. O dicho, en otros términos, en ser “el segundo a bordo del Partido Verde”.

Regreso al punto clave de este artículo: ¿podría aceptar el presidente el diálogo con el PAN? No. ¿Por qué? Porque no lo necesita. Prefiere entenderse con el PRI. Y, además, si llegase aceptar el diálogo con el blanquiazul se dinamitaría su discurso contra los “conservadores”.

Concluyo con lo siguiente: el PAN se equivocó al hacer alianzas con el PRI; ésta solamente sirvió para darle un “tanque de oxígeno al PRI”. Y se equivocan también, al extender la mano al presidente. No porque sea inadecuado, al contrario, es lo pertinente en un régimen democrático, sino porque ese gesto es producto de las condiciones del escenario político para el partido. No es un gesto genuino, sino pragmático. Además, es casi imposible que después de la crítica sistemática y permanente que el PAN ha mantenido contra el presidente desde varios frentes, el tabasqueño les acepte el diálogo.

El presidente se va a entender con el PRI, y el PAN quedará en la esquina de la Cámara de Diputados con la crítica permanente. Una crítica que servirá para alimentar a los medios, pero no para alterar el statu quo

Se equivocó el PAN. El PRI los utilizó.

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Nacional

Replantear a la 4T desde lo local

Por Fidel Ibarra López

El verbo “replantear” convoca a “ajustar” aquello que se debe “ajustar” de un proceso –del orden que sea, económico, político, social, etc.-, dadas las fallas que está presentando. Y en el caso de la 4T, en efecto, se deben ajustar varios procesos, pero no observo condiciones para que ello tenga lugar. ¿La razón? Lo digo con un argumento de Morin: no hay sensibilidad para las contradicciones. Lo cual bien se puede leer de la siguiente forma: no se identifican y, por ende, no se ajustan las contradicciones internas que el ejercicio del poder genera en los diversos procesos que se gestionan en el marco de la 4T. Se gobierna –por decirlo de una forma- mirando hacia el frente y no se revisa hacia atrás, ni a los costados, lo que el ejercicio de gobierno está generando.

El ejercicio del poder, para citar nuevamente a Morin, tiene que ver con la ecología de la acción. Me explico: la acción –afirma el filósofo francés-, es decisión, elección y también una apuesta. Y tan pronto como un individuo emprende una acción, ésta empieza a escapar a sus intenciones, porque entra en un universo de interacciones entre una cantidad heterogénea de individuos. Lo cual obliga a seguirla, a intentar corregirla (si hay tiempo) y, en ocasiones, a destruirla, para enmendar los costos que la decisión genera. En ese sentido, la ecología de la acción consiste en tener en cuenta su propia complejidad; es decir, el riesgo, lo inesperado e imprevisto que se puede presentar en lo concerniente al ejercicio de la acción. (Morín, 1999).

Si se traslada el párrafo anterior al análisis del ejercicio del poder, se puede inferir que éste demanda de una vigilancia constante y permanente para evitar –en la medida de lo posible- las desviaciones con respecto al propósito original que se pretendió al momento que se hizo la toma de decisiones. Esto último es lo que no se observa en la 4T a nivel federal. No hay ese proceso de vigilancia que ajuste las contradicciones. Y, al final del día, lo que la ciudadanía termina observando es la desviación del proceso. Lo cual repercute en la legitimidad de la 4T.

Ahora bien, en el título se habla de “Replantear a la 4T desde lo local”. Y aquí he de hacer un alto, para señalar lo siguiente: ¿por qué plantear un título con ese alcance? Porque hay varias agendas donde se le debe ajustar la plana al presidente. ¿En cuáles? En el tema económico, por ejemplo. La inversión no está fluyendo en nuestro país. INEGI revela que la inversión fija bruta de abril cayó 0.9% con respecto al mes de marzo de este año; pero en comparación, es 16% menos con respecto al 2018. Para ponerlo en perspectiva –y para ello cito a Enrique Quintana-, para regresar al punto donde estábamos hace tres años, la inversión debería crecer a 19.5% cada año. O si se gusta, recurrimos a un ejemplo del propio del autor, para situar en su justa dimensión el problema: la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía va a tener un costo de 80 mil millones de pesos. El crecimiento de la inversión que se requiere para regresar a los niveles del 2018, es equivalente a la construcción de 11 aeropuertos de Santa Lucía. ¡De ese tamaño es el boquete!

De lo anterior, se desprende lo siguiente: la 4T no está atrayendo inversión. Y ninguna economía del mundo, puede generar estadios de desarrollo en el mediano y largo plazo sin la inversión privada. Ninguna. En esta agenda, por ejemplo, es por donde se puede ajustar la 4T desde lo local. Los 11 gobernadores que recién obtuvieron el triunfo el pasado 6 de junio, le pueden contribuir a la 4T con el tema de la inversión. Y para ello, deben replantear las coordenadas económicas que ha planteado el presidente en su Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Y el replanteamiento de las coordenadas pasa por la política económica y las políticas públicas. Allí está el quid del asunto. ¿Por qué? Porque la 4T no tiene claridad en las líneas de la política económica. Cuando el presidente habla de economía, termina aludiendo a ésta en términos político-ideológicos; pero no en términos de política pública. Ergo pues, el tema termina cayendo en la nebulosa de la “ideología”.

La seguridad, es otra agenda que demanda replanteamiento. Y aquí se debe señalar lo siguiente: si bien hay delitos del orden federal donde los gobiernos locales no tienen injerencia alguna, se tienen en contraparte, los delitos del orden común donde la presencia del gobierno debe hacerse patente. ¿Y en dónde está el replanteamiento en la agenda de seguridad? En demostrar una política de Estado frente al tema de la inseguridad. La política de “abrazos, no balazos” se ha dinamitado ante el poderío que muestran los distintos cárteles delictivos en diferentes estados de la república. La frase de “abrazos, no balazos”, significa que no se va a usar la fuerza del Estado para hacer la guerra a las bandas delictivas, para evitar con ello el derramamiento de sangre. No obstante, en el ejercicio de esa política está invisibilizándose el Estado. Y no sólo para el caso de los delitos federales, sino también en los delitos que afectan directamente la propiedad y seguridad de los ciudadanos en el espacio local. Delitos como el robo a cada habitación, el robo de vehículos y el de los negocios. En este tipo de delitos, es donde los gobiernos locales deben asumir una política de Estado. Dicho, en otros términos, la política de “Abrazos, no balazos” en ningún momento debe representar un escenario de “orfandad del Estado hacia el individuo”. Si eso llegase a ocurrir, significaría que nos encaminaríamos hacia un estado anómico, donde prevalecería la ley del más fuerte. Es ahí, precisamente, donde cobran relevancia los gobiernos en los estados.

Asimismo, se tienen otras agendas, donde los gobernadores electos le puede contribuir a la 4T. La agenda de salud, por ejemplo, la educativa y el combate a la desigualdad y la corrupción. Y hay otras más, donde no se puede transformar el statu quo, como el caso de la relación poder político-fuerzas armadas. Este tema es estrictamente del orden federal. Pero en todas las agendas señaladas, la contribución puede ser sustantiva desde los gobiernos locales.

Así pues, desde el poder político local se puede replantear la 4T ahí donde se está fallando en el ejercicio del poder. Y, así también, se puede contribuir en aquellas agendas que son distintivas de la 4T, como el caso de la agenda social. 

A mitad de sexenio, son evidentes las fronteras del proyecto de gobierno de la 4T. Si se quiere dar continuidad al proyecto del 2024 en adelante, es imperativo que desde el 1 de noviembre se empiece a oxigenar el proyecto desde lo local. Si no se hace, el costo puede ser importante en el 2024.

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Nacional

Extrañar la “dictadura perfecta”

Por Fidel Ibarra López

Durante su participación en el foro de Atlas network, el historiador Enrique Krauze afirmó que extraña la “dictadura perfecta”. “Nunca pensé –señala- que yo iba, muy moderadamente, a extrañar la dictadura perfecta, que es la dictadura sin adjetivos, que es la dictadura la que siempre tiende al populismo”. Esa “dictadura perfecta”, a decir del historiador, terminó con el arribo al poder de Vicente Fox Quezada; esto es, con el arribo de un presidente por la vía democrática, consideración que no ocurría en la época a la que hace referencia el historiador. ¿Y por qué extraña esos tiempos, Enrique Krauze? Porque, a decir del miembro del Colegio Nacional, con López Obrador se tiene en vilo a la democracia. “Ahora tenemos el gobierno de un solo hombre, más preocupante porque puede conducir francamente a una dictadura plebiscitaria”. (El Debate, 20 de julio del 2020). Hasta aquí la cita.

Analicemos este argumento de Krauze, a la luz de lo que el propio autor ha escrito en torno en los tiempos cuando se asumía como opositor a esa “dictadura perfecta” que hoy dice “extrañar”. En un célebre ensayo del también empresario cultural, “Por una democracia sin adjetivos”, Enrique Krauze utilizaba el término “agravios insatisfechos” –término que retoma de otro historiador, Daniel Cossío Villegas- para analizar el daño causado por el régimen priista al pueblo de México. El ensayo fue publicado el 23 de noviembre de 1983; es decir, en el inicio del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado; por ende, la crítica de Krauze se orientaba fundamentalmente hacia el ex presidente López Portillo. ¿Por qué? Porque con el gobierno de este último, el país pasó de forma abrupta de un discurso donde se afirmaba que “había que prepararnos para administrar la abundancia” –con el descubrimiento petrolero de Cantarell- a un país donde se llegó a afirmar que se estaba en una “economía de guerra” –con Miguel de la Madrid- ante la gravísima crisis económica que se había generado por el gobierno Lópezportillista. Una crisis que fue resultado tanto de un manejo muy torpe – e irresponsable- de la economía y de la deuda pública; así como por el nivel oprobioso de la corrupción. Krauze lo exponía en los siguientes términos al inicio de su ensayo:

“El país abriga un agravio insatisfecho. Su origen es la irresponsabilidad con que el gobierno dispuso de la enorme riqueza que pasó por sus manos entre 1977 y 1982. Sabe que fue una oportunidad de desarrollo, rara y quizás irrepetible, como no se había presentado probablemente a ningún país latinoamericano”. (p. 4).

Por esta razón, afirmaba Krauze, con López Portillo había culminado la “sacralización de la presidencia”. Y agregaba: “La falta de límites a la Silla presidencial ha llegado a sus límites y la sociedad –o el tigre, si se quiere- comienza a despertar” (p. 6). Y en ese marco, Krauze llamaba a “no cruzarse de brazos” para esperar el siguiente “agravio insatisfecho” –que llegaría con creces con la crisis de 1995- y, por ende, convocaba a De la Madrid a “hacer justicia”. Y señalaba: “el país necesita actos de justicia: claros, abiertos, fundamentados, indiscutibles”. ¿Y cuál era ese acto de justicia? El juicio a López Portillo y compañía; esto es, a los autores del robo del siglo. Un juicio que, a opinión del autor, era necesario para “desagraviar histórica y moralmente a México”. La piedra de toque –una expresión muy propia de Octavio Paz, su maestro-, de este país afirmaba Krauze, era la corrupción. Una corrupción que “Nos oprime más que los millones de la deuda” (p. 11).

Ante este marco histórico-político, Krauze identificaba a la democracia como la salida a ese nudo gordiano en el que nos había situado el PRI. Y afirmaba, para tal efecto, que había que tomar la iniciativa. Ahí estaba la clave, en la iniciativa. ¿Iniciativa en qué, hacia qué o para qué? En la iniciativa del pueblo de México para deshacerse del PRI a través de la democracia.

Hasta aquí la referencia a Krauze. Pasemos ahora al análisis:

Como es de dominio público, el juicio a López Portillo no tuvo lugar y, por el contrario, se acumuló a los agravios insatisfechos que se habían perpetrado por los expresidentes priistas que antecedieron a López Portillo. Más aún, al robo histórico que señalaba Krauze se vino a sumar la gravísima crisis de 1995 y el saqueo sistemático de los recursos públicos por parte de los gobiernos que sucedieron a Zedillo. Gobiernos que, cabe decir, arribaron al poder por la vía de las urnas; pero que mantuvieron en pie el precepto de la corrupción.  

Los mexicanos hicieron efectiva “la iniciativa democrática” de la que hablaba Krauze, y el 2 de julio del 2000 sacó al PRI de Los Pinos; pero la alternancia en el poder no significó para los mexicanos un “cambio” cualitativo en lo referente al bienestar social, ni mucho menos un cambio de fondo en lo concerniente al combate a la corrupción. El monstruo que identificaba Krauze como el problema mayúsculo en el sistema político en nuestro país.

Ante ese escenario, el pueblo de México volvió a hacer efectiva la “iniciativa democrática” el 2 de julio del 2018. Y eligió a López Obrador como presidente. Pero a diferencia de antaño, donde Krauze abogaba por la democracia a través de una crítica sistemática al régimen priista, para el caso de esta última elección, Krauze operó políticamente para que los mexicanos no “hicieran efectiva esa iniciativa democrática” –algo que ya está aceptando en lo público, en lo concerniente a la “realización de campañas a través del periodismo para evitar que llegara a la Presidencia de México un líder izquierdista” (Debate, 20 de julio del 2021). Sin embargo, es señalado por ser uno de los autores intelectuales de lo que se dio en llamar “Operación Berlín”, una campaña negativa que tenía como propósito evitar que Obrador ganara la elección presidencial del 2018. De acuerdo a diversos medios, esa campaña fue financiada por empresarios opositores del tabasqueño, donde a Krauze le correspondía elaborar los materiales con los cuales se articulaban los ataques al tabasqueño.

Lo que se expone al final del párrafo anterior, dista mucho del intelectual que escribía a favor de la democracia en 1983. Y la pregunta obligada es: ¿cómo es que Krauze llegó a desfigurar(se) de esta forma? Agrego un hecho por demás importante: entre el discurso de Krauze de 1983 y el discurso de Obrador en estos años, hay ciertos vasos comunicantes. Me explico: Si se observa el discurso de López Obrador, hay un vaso comunicante en lo referente a los “agravios insatisfechos”. Todo el discurso de Obrador tiende hacia ese aspecto; esto es, hacia los agravios cometidos por los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN.

Agrego otro vaso comunicante: en su ensayo, Krauze convocaba a De la Madrid –como se señala líneas arriba- a hacer un juicio a López Portillo por el robo histórico cometido contra la nación, para “desagraviar histórica y moralmente a México”. Esas mismas palabras que Krauze escribió en 1983 pueden fungir como fundamento político para empujar la consulta sobre el juicio a los ex presidentes que está promoviendo López Obrador en estos días. ¿O no?

Ahora bien, si se observa el discurso de Krauze en estos tiempos, pareciera que se escucha a un actor político antes que al intelectual que se oponía al régimen priista en la década de los 80´s del siglo XX. Es más, su línea discursiva va en una línea muy distinta a lo que en su momento enarboló en su “democracia sin adjetivos”.

Por otra parte, cuando afirma que “extraña a la dictadura perfecta”, ¿a qué se refiere Krauze? Quizás se refiera a ese periodo de “estabilidad política” que generaron los gobiernos del PRI, tras el “gobierno de los civiles” –con el establecimiento de la Revolución Institucionalizada por parte de Miguel Alemán-. Un periodo –de 1940 a 1968- donde México vivió en lo político –y cito nuevamente a Krauze- “un porfirismo remozado”. El régimen repartía –había recursos para hacerlo-, pero tenía un costo: tenía como condición –dixit Krauze- acogerse a la sombra del PRI.

En ese sentido, bien se puede afirmar que… Krauze no extraña, sino que “añora” los tiempos idos. ¿Por qué? Porque la relojería política –otra expresión que recojo de su ensayo- ha cambiado en este país. Y ha afectado intereses. Dentro de los cuales se encuentran los suyos. ¿Por qué? Lo expongo en estos términos: si alguien ha sido afectado en México con el arribo de López Obrador, han sido los intelectuales. Obrador los bajó de la pirámide de mármol en el que se ubicaban y los situó a ras de piso.

Ahora muchos de esos intelectuales –entre los que se encuentra Krauze, por supuesto-, han pasado de la crítica a la arenga política. Y se les observa ahora en la tribuna política “despotricando” contra el gobierno en turno.

Un gobierno que llegó al poder a través de las urnas y que debe de irse –si los resultados no les favorecen- por la misma vía. Y es y deberá de ser, una decisión de los mexicanos, no de un grupo de intelectuales, ni de empresarios que se oponen al proyecto de gobierno Obradorista.

Es ese sentido, es lamentable –por decir lo menos- que un individuo que vive de la palabra, de las ideas, como Krauze, termine en la condición de un “vulgar político”.

No es el papel histórico que le corresponde.

Su papel es el del intelectual que escribió “Por una democracia sin adjetivos”, no el del “vulgar político” que aprovecha la tribuna para exponer una arenga política a favor de la “Dictadura Perfecta”.

Termino con lo siguiente: en algún momento en este espacio afirmé antes de que iniciara la campaña del 2021, que Obrador ya les había ganado la elección al PRI y al PAN, porque los había obligado a “quitarse las máscaras”, al declararse ambos partidos a favor de una alianza Prianista. Al aceptarlo, señalamos en su momento, Obrador vació ideológicamente a ambos partidos. Ahora bien podría agregar, que Obrador les ha ganado la batalla a Krauze –y al conjunto de intelectuales que lo acompaña-, porque les ha orillado a declarar su real filia política. Y al hacerlo, se han desfigurado política e ideológicamente.

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Nacional

¿Romper la alianza de Morena y el Verde en el Congreso?

Por Fidel Ibarra López

El “periodista” Carlos Loret de Mola hizo público un nuevo video en el portal Latinus donde se observa a otro hermano del presidente López Obrador recibiendo dinero por parte de León Romero, operador político de Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas y actual Senador de la república por parte del Partido Verde. ¿Por qué sale a la luz este nuevo video? ¿Para afectar la imagen del presidente López Obrador? Sería un objetivo de bajo talante considerando que ya pasaron las elecciones. Entonces, ¿por qué hacer público el video? Ojo, las interrogantes las estoy planteando desde una lógica política y no desde una lógica periodística. ¿Por qué? Porque Latinus es un instrumento político por parte de quienes financian el portal; esto es, el clan Madrazo. Un clan compuesto, en primer lugar, por el ex candidato presidencial del PRI y acérrimo rival de López Obrador, Roberto Madrazo Pintado, su hijo y su yerno. Loret de Mola no hace periodismo en ese portal, sino política.

En su momento, el periodista Álvaro Delgado –a través de un reportaje- desnudó el amasijo de intereses que están detrás de ese portal. Y cito: se afirma que “Detrás de Latinus, la plataforma que tiene como estrellas al periodista Carlos Loret de Mola y al actor Víctor Trujillo, hay un amasijo de políticos y empresarios que incluye a la subsecretaria de Relaciones Exteriores en el gobierno de Vicente Fox, Patricia Olamendi; a su hijo, Miguel Alonso; y al ex secretario privado del Gobernador Silvano Aureoles, Marco Antonio Estrada Castilleja; (…) pero el poder real en el portal –de acuerdo con el reportaje de Álvaro Delgado-, lo tienen Federico Madrazo Rojas y Alexis Nickin Gaxiola, hijo y yerno respectivamente del ex gobernador tabasqueño Roberto Madrazo Pintado”.

La revelación de esa red de actores que están detrás de Latinus –políticos y empresarios-, confirma lo que ya se venía señalando sobre este portal. Sin embargo, aún faltan elementos por conocer; por ejemplo, el caso del financiamiento. Se afirma que el portal se sostiene con base en una sofisticada red de empresas, pero no se señala cuáles son esas empresas y a quién pertenecen. Se asegura, de igual forma, que el financiamiento procede del gobierno de Michoacán. Y concretamente, de los recursos del Sector Salud del gobierno michoacano, de acuerdo con una revisión de contratos gubernamentales. Contratos por los cuales –de acuerdo con las fuentes consultadas por Álvaro Delgado en Hacienda- Latinus no ha declarado al fisco.

No obstante, el tema no termina ahí. De acuerdo con el analista internacional, Alfredo Jalife-Rahme, el financiamiento procede de dos paraísos fiscales: Delaware y las Islas Vírgenes Británicas. Si esto es así, correspondería al propio Santiago Nieto investigar la veracidad de esta información para determinar la dimensión de los intereses que están detrás de Latinus.

De nuestra parte defendemos el que haya un espacio a través del cual se critique el poder. Ese factor es clave en una democracia. Sin embargo, en la palabra no hay inocencia. Y en el caso de Latinus es claro que hay una agenda política de por medio. Su crítica no depende de un compromiso con la democracia o la libertad de expresión. Afirmarlo en ese sentido sería de suma ingenuo. Al contrario, su actuación hay que revisarla desde la lógica del poder, no del periodismo.

Para voces críticas, hay que revisar a Lidia Cacho, Anabel Hernández y Carmen Aristegui. Gente que se la ha jugado en los tiempos duros del Prianismo. La conversión crítica de Loret de Mola es eso, una conversión. Y es una conversión que ha tenido lugar porque las coordenadas del poder cambiaron en México. Si ese hecho no hubiese tenido lugar en nuestro país, seguiría en la pantalla chica legitimando el statu quo.

Hasta aquí el apunte sobre Latinus. Centrémonos ahora en lo referente al video. Y para tal efecto, agrego dos piezas a manera de análisis: en primer lugar, el video le viene bien al propio Loret de Mola. Con la detención de Cárdenas Palomino, mano derecha del otrora Secretario de Seguridad Pública del gobierno Calderonista, Genaro García Luna, los reflectores pueden apuntar hacia su persona, por el montaje que realizó para el ex Secretario de Seguridad Pública en la detención de Israel Vallarta Cisneros y la francesa Florance Cassez. Esta última ya quedó absuelta, pero Israel Vallarta permanece en prisión esperando que en su caso se dicte sentencia en el mismo expediente en el que la francesa fue absuelta. Por cierto, Cárdenas Palomino fue trasladado a la misma prisión donde está preso Israel Vallarta. Y, a decir de los medios, se cruzaron de frente. Y aquél bajó la mirada. No pudo soportar mirar a los ojos a quien afectó para toda la vida. Primero torturándolo, y luego refundiéndolo en prisión.

En segundo lugar, regreso a la pregunta inicial: ¿por qué se publicó el video? ¿Se publicó el video del hermano de López Obrador para afectar la imagen del tabasqueño? En una primera lectura, ese podría ser el objetivo. Sin embargo, a decir del periodista Álvaro Delgado, el objetivo real podría ser otro. ¿Cuál? Romper la alianza de Obrador con el Verde y con ello evitar que el presidente tenga la mayoría en la Cámara de Diputados. (Sin embargo.com, 9 de julio del 2021). ¿A partir de qué? A partir de considerar que David León Romero, fue el autor de las grabaciones; y este es, a su vez –como se indica al inicio del texto-, operador político de Manuel Velasco. ¿Es así? Es posible. Romper la alianza sería un golpe táctico a López Obrador. Sobre todo, cuando este último ha hecho “alarde” de que Morena y sus aliados mantendrán la mayoría en la Cámara de Diputados y con ello se puede mantener en pie el presupuesto que requiere su gobierno para sostener la política social. Romper la alianza entonces, sería un golpe clave al presidente. Y sus adversarios lo saben. Por eso operan a Latinus.

Termino con lo siguiente: las campañas terminaron; pero no así la lucha política. Ahora la batalla se traslada hacia la Cámara de Diputados, con un objetivo preciso: romper la alianza de Morena y sus aliados.  Y una vía para hacerlo, es sembrando discordia entre las partes.

¿Tendrán éxito los adversarios del presidente?

Esa es la pregunta que queda en el tintero… y el tiempo es el que nos va a dar la respuesta.

En vías de mientras, Loret de Mola sigue cumpliendo el objetivo para el cual fue contratado en Latinus: golpear a López Obrador. 

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